Algunas razones para un sistema inmunológico debilitado:
Limitaciones estacionales en la disponibilidad de alimentos frescos
En ciertos momentos del año, como en invierno, puede ser más difícil consumir una amplia variedad de frutas y verduras, lo que puede debilitar el sistema inmunológico.
Época invernal
Los meses más fríos suponen una carga adicional para el cuerpo, lo que puede debilitar sus mecanismos de defensa naturales justo cuando más se necesitan.
Reducción de actividad física
El cuerpo trabaja mejor cuando está activo. Menor actividad física puede debilitar el sistema inmunológico.
Pobre calidad de sueño
La falta de sueño o de mala calidad puede provocar una disminución de los niveles de energía, contribuyendo al cansancio persistente.





